Las dádivas de Samuel volvieron al centro del debate público luego de que el gobierno estatal continuara con el reparto de tarjetas de apoyo económico, pese a que el Presupuesto 2026 aún no ha sido aprobado. La situación ha encendido críticas por una posible compra de votos, mientras el conflicto político mantiene detenida la autorización formal de los recursos y genera incertidumbre sobre la legalidad de estos apoyos.
Reparto De Tarjetas Sin Respaldo Presupuestal
El reparto masivo de tarjetas para apoyos económicos a mujeres se realizó aun cuando el Presupuesto 2026 sigue sin autorización del Congreso local. La entrega ocurrió en la Colonia Independencia, donde el gobernador Samuel García encabezó el acto junto a funcionarios estatales y su esposa.
El evento se llevó a cabo en el Macrocentro comunitario y se caracterizó por la ausencia de convocatoria a medios de comunicación. Esta decisión generó cuestionamientos adicionales sobre la transparencia del programa y el manejo público de los recursos que aún no cuentan con respaldo legal.
Durante el acto, se informó a las beneficiarias que el programa busca mantenerse de forma permanente. Sin embargo, el contexto presupuestal complica esa promesa, ya que el financiamiento de las dádivas depende de un presupuesto que sigue en disputa entre el Ejecutivo y el Legislativo.

Aumentos Prometidos Y Presupuesto En Disputa
Desde octubre pasado, el gobierno estatal anunció que el apoyo mensual a mujeres jefas de familia y cuidadoras aumentaría de 800 a 2 mil pesos. Además, se informó que el padrón crecería de aproximadamente 17 mil a 160 mil beneficiarias, lo que implicaría un aumento considerable del gasto público.
El proyecto de Presupuesto 2026 enviado por el Ejecutivo contemplaba duplicar los recursos de la Secretaría de Igualdad e Inclusión, al pasar de 2 mil a 4 mil millones de pesos. No obstante, el Congreso aprobó un monto menor, de 2 mil 215 millones, lo que provocó el veto del gobernador.
El Ejecutivo argumentó que el recorte pone en riesgo proyectos prioritarios, entre ellos los programas sociales. Sin embargo, hasta el momento no se ha detallado cómo se están financiando las entregas actuales ni cuántas mujeres reciben ya el aumento prometido, lo que mantiene la incertidumbre sobre el origen de los recursos.
Señalamientos Por Uso Político De Los Apoyos
Uno de los puntos más controvertidos del evento fue el mensaje dirigido a las beneficiarias, en el que se sugirió que la continuidad de los apoyos dependería del rumbo político posterior a 2027. Estas declaraciones intensificaron las críticas sobre una posible compra de votos mediante programas sociales.
El señalamiento cobra mayor peso en un contexto donde el presupuesto sigue sin resolverse. Para diversos sectores, condicionar la permanencia de apoyos a escenarios políticos futuros refuerza la percepción de que las dádivas de Samuel tienen un componente electoral más que social.
A ello se suma la falta de información oficial sobre el estatus real de los pagos. Aunque se había anunciado que los incrementos comenzarían entre noviembre y enero, la Secretaría de Igualdad e Inclusión no precisó cuántas beneficiarias ya reciben los nuevos montos ni bajo qué partida presupuestal.

Promesas Sociales Entre Incertidumbre Y Desconfianza Pública
El caso refleja una tensión constante entre discurso social y realidad administrativa. Mientras el gobierno insiste en ampliar los programas de apoyo, la falta de presupuesto aprobado debilita la certeza jurídica de estas acciones y alimenta la desconfianza ciudadana.
La entrega de tarjetas sin claridad presupuestal no solo abre un debate legal, sino también político. Para muchos, la estrategia refuerza la narrativa de que los apoyos se utilizan como herramienta de posicionamiento, más que como una política pública sostenible.
En tanto no se resuelva el Presupuesto 2026 y no se transparenten los recursos utilizados, el reparto de dádivas seguirá bajo cuestionamiento. El episodio deja claro que, sin reglas claras y financiamiento autorizado, incluso los programas sociales pueden convertirse en un foco de conflicto político.
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