Las principales avenidas de la capital neolonesa se llenaron de colorido e indignación cuando decenas de ciudadanos y coleccionistas protestan para salvar el Museo del Auto frente a la Macroplaza. La manifestación pacífica surgió como respuesta directa a los planes del poder ejecutivo estatal de clausurar este tradicional espacio cultural. Los dueños de los carros colocaron pancartas en sus parabrisas para dejar claro que sus unidades no son desperdicios, sino un valioso legado histórico.
El recorrido llamó la atención de las familias regias que paseaban por el primer cuadro de la ciudad, quienes no dudaron en tomar fotografías y respaldar las consignas de los automovilistas. Los organizadores del movimiento advirtieron que no se quedarán de brazos cruzados y mantendrán la presión social para evitar que el acervo vehicular sea desalojado de las instalaciones públicas.
Canchas de Pádel en el Museo del Auto
El descontento de los manifestantes se intensificó al revelarse que el plan oficial contempla la instalación de canchas de Pádel en el Museo del Auto, sustituyendo un espacio educativo por zonas de entretenimiento deportivo. Los integrantes de los clubes motorizados señalaron que el estado prefiere priorizar un deporte de moda enfocado en sectores de altos ingresos en lugar de preservar la cultura.
Los ciudadanos defensores del patrimonio histórico explicaron que esta galería ha funcionado de manera ininterrumpida por más de tres décadas en beneficio de la comunidad. Por ello, consideran que esta imposición destruye el trabajo de coleccionistas particulares que prestan sus piezas para el esparcimiento público sin recibir nada a cambio. Se trata de un retroceso por parte del mandatario.

Samuel García pide cerrar el Museo para construir una cancha de pádel
La tensión entre las partes subió de tono luego de que los afectados denunciaron que Samuel García pide cerrar el Museo para construir una cancha de pádel en los edificios ubicados dentro del Parque Niños Héroes. De acuerdo con los testimonios, los dueños de los vehículos recibieron un ultimátum de escasos siete días para retirar sus propiedades, bajo la amenaza de que las unidades serían enviadas a almacenes del SAT estatal si ignoraban la orden.
Esta medida fue catalogada por los clubes como un atropello autoritario del gobernador Samuel García que pone en riesgo piezas de exhibición invaluables que datan desde la década de los años treinta. Quienes lamentan el hecho exigieron abrir una mesa de diálogo urgente para acordar una reubicación digna en lugar de un desalojo forzado y sin alternativas reales.
Samuel Gacía anunció nueva cancha de pádel
La molestia social escaló formalmente en las plataformas digitales desde el momento exacto en que Samuel Gacía anunció nueva cancha de pádel minimizando el valor de la galería al calificar las unidades clásicas como chatarra vieja y amontonada. Esta postura del mandatario provocó una reacción inmediata del Old Classic Club, cuyos miembros salieron a las calles a demostrar el estado mecánico impecable de sus vehículos.
Los inconformes explicaron que la herencia cultural de Nuevo León no puede borrarse por caprichos de la administración en turno. Tras confirmarse la intención del gobernador, los protestantes exigieron que se respete el inmueble inaugurado en 1990 y advirtieron que mantendrán las rodadas masivas en los puntos vitales de Nuevo León si no se detiene la orden de desalojo.

Incertidumbre por el patrimonio cultural en el estado
Los ciudadanos defensores de la historia local señalaron con preocupación que el gobierno quiere cerrar el Museo del Auto en Nuevo León de manera unilateral, afectando las opciones de aprendizaje de los jóvenes que visitan el parque público. Aunque las agrupaciones se muestran abiertas a negociar un traslado a una nueva sede con las condiciones adecuadas, rechazan firmemente que sus automóviles terminen confinados en bodegas gubernamentales.
La gran rodada del fin de semana dejó en evidencia que el rechazo al cierre del Museo del Autocuenta con un respaldo social muy amplio entre los habitantes de la zona metropolitana. Los miembros del comité organizador puntualizaron que estos coches representan el esfuerzo y la herencia de sus padres, razón por la cual miles de personas protestan para salvar el Museo del Auto hasta lograr una resolución definitiva.
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